Trabajo Final de Grado Monografía


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1 Trabajo Final de Grado Monografía Nietzsche: Historia, verdad y empoderamiento Estudiante: Rodrigo Malomo Docente tutora: Prof. Adj. Mg.Sylvia Montañez Fierro Docente revisor: Prof. Tit. Mg. Juan Fernández Romar Febrero, 2018 Montevideo, Uruguay 1

2 ÍNDICE 0-. Introducción Nietzsche y la posmodernidad Genealogía Creaciones estéticas, ciencia, y paradigmas científicos La moral Nihilismo, muerte de dios y superhombre.36 A modo de conclusión Referencias

3 Resumen El presente trabajo se propone contribuir a la comprensión de los conceptos nietzscheanos. Se considera aquí que Nietzsche fue capaz de revelar aspectos de la condición humana (Arendt, 2009), que contribuyeron sustancialmente en la transformación del paradigma imperante de su contexto. Los conceptos de Nietzsche, poseen una profundidad reflexiva, además de una calidad estética, que lo colocan según nuestra opinión, como un autor que es muy interesante para poder reflexionar sobre nuestro contexto actual, y consideramos que sería relevante incluirlo en la formación de los psicólogos. Por qué creemos que Nietzsche es relevante incluirlo en dicha formación? Este trabajo se propone, por un lado contribuir con la difusión de dicho pensador a través de la reflexión de sus conceptos, y por otro lado analizar, desde una perspectiva nietzscheana, sobre diferentes fenómenos de nuestra actualidad. Para esto, también nos serviremos de otros autores de interés. A través del desarrollo de estas dos propuestas, intentaremos exponer por qué consideramos que Nietzsche sería relevante incluirlo en la formación antes mencionada.. 3

4 Introducción La pregunta que convoca este trabajo es por qué importa realizar un trabajo final de grado acerca de Nietzsche, en la Facultad de Psicología? O dicho más específicamente por qué realizar un Tfg sobre Nietzsche, en lugar de hacerlo sobre conceptos específicos de la disciplina psicológica? Intentaremos dar algunas respuestas a estas preguntas, las cuales procurarán a su vez, dar cuenta del motivo de elección del tema. En el cuarto volumen de los fragmentos póstumos de Nietzsche (2006), éste plantea: Lo que más fundamentalmente me separa de los metafísicos es esto: no les concedo que sea el yo el que piensa. Tomo más bien al mismo yo como una construcción del pensar, construcción del mismo tipo que materia, cosa, sustancia, individuo, número, por tanto sólo como ficción reguladora gracias a la cual se introduce y se imagina una especie de constancia, y por tanto de cognoscibilidad, en un mundo del devenir. La creencia en la gramática, en el sujeto lingüístico, en el objeto, en los verbos, ha mantenido hasta ahora a los metafísicos bajo el yugo: yo enseño que es preciso renunciar a esta creencia. El pensar es el que pone el yo, pero hasta el presente se creía, como el pueblo, que en el yo pienso hay algo de inmediatamente conocido, y que este yo es la causa del pensar, según cuya analogía nosotros comprendemos todas las otras relaciones de causalidad. El hecho de que ahora esta ficción sea habitual e indispensable, no prueba en modo alguno que no sea algo imaginado; algo puede ser condición para la vida y sin embargo falso. (Nietzsche, 2006) En la cita, Nietzsche define al mundo como un mundo del devenir. Y es así que a lo largo de toda su producción, intentará develar el carácter ficticio de todo aquello que aparenta tener una identidad. Según Nietzsche, no se puede hablar de la identidad dado que nada tiene la cualidad de ser idéntico a otra cosa o a sí mismo. Todo es un devenir, el cual está reglado por el lenguaje, que se encuentra en permanente estado de transformación. Asimismo, Nietzsche plantea que incluso nuestro yo, es decir, aquello que parece ser la sustancia que hace posible la cognoscibilidad de todo lo que existe a través del pensamiento, es en 4

5 realidad según nuestro autor, producto del lenguaje. No hay un yo que piensa, sino que es el propio pensar el que construye al yo. A su vez, como veremos más adelante, este pensar se produce a partir del lenguaje, el cual no enuncia la realidad, sino que la construye performativamente. De este modo, consideramos que puede ser enriquecedor reflexionar en nuestra Facultad, de qué forma nosotros mismos somos también, creadores de ficciones distorsionantes que luego creemos. Y del mismo modo, pensamos que es importante reflexionar si nosotros mismos, seguimos creyendo en el individuo, la cosa, el yo, la identidad, etc, como conceptos absolutos. Creemos que de forma extraordinaria, Nietzsche supo develar el carácter ficticio de todo aquello que se nos presentaba como una verdad incuestionable. Supo indagar, profundizar y rasgar, ahí donde parecía que no había nada para cuestionar porque las cosas no podían ser distintas de como eran. Supo responder preguntas que nunca nadie se había hecho. La fuerza inventiva que ha forjado las categorías trabajaba al servicio de la necesidad: necesidad de seguridad, de rápida comprensibilidad en base a signos y sonidos, a medios de abreviación: con «substancia», «sujeto», «objeto», «ser», «devenir» no se trata de verdades metafísicas. Los poderosos son los que han convertido en ley los nombres de las cosas: y entre los poderosos son los mayores artistas de la abstracción quienes han creado las categorías. (Nietzsche, 2006). La premisa desde la que partimos, es que los postulados nietzscheanos son apenas abordados en nuestra Facultad de Psicología, y el objetivo de este trabajo, será mostrar por qué consideramos que debería ocupar un lugar de mayor trascendencia en nuestra formación como psicólogos. Una de las preguntas que consideramos que deberían ser ineludibles para la psicología (así como también para otras disciplinas) es: desde dónde piensa quien piensa? cuáles son las condiciones de producción que nos componen?. Responder estas preguntas es relevante para intentar entender desde dónde estamos parados para trabajar con el otro. Gabriel Eira (2014) plantea que nosotros somos hablados por nuestras palabras: quiénes las pronunciaron? qué sistemas de creencias estamos reproduciendo constantemente sin siquiera darnos cuenta? A nuestro juicio, Nietzsche realizó aportes muy relevantes en relación a estas preguntas, que contribuyeron a entender lo que posteriormente Hannah Arendt denominaría la condición humana (Arendt, 2009). Por otro lado, si hay algo que caracterizó a Nietzsche, fue su gran capacidad para cuestionar verdades que se creían incuestionables en su contexto. En la cita que da inicio a esta introducción, Nietzsche afirma que algo puede ser condición para la vida, y sin embargo ser falso. Por estos motivos, a nuestro entender es importante la reflexión crítica que promueva "sospechas" ante verdades dogmáticas, fundamentalmente en este caso, en relación al quehacer de las psicologías. 5

6 Según Torralba (2013) Nietzsche fue considerado por Paul Ricoeur, uno de los tres grandes maestros de la sospecha (junto con Freud y Marx). Es así que el propósito de este trabajo, además de exponer algunos de los aportes de Nietzsche que consideramos de mayor relevancia, será (desde una mirada nietzscheana) sospechar, problematizar y cuestionar algunas de nuestras creencias o concepciones de verdad con las que habitualmente convivimos sin cuestionar. Para esto, no sólo nos serviremos de los aportes de Nietzsche, sino también de otros autores, e incluso, (a partir de estos supuestos conceptuales), de reflexiones personales. La intención de problematizar algunas concepciones de verdad, responde no sólo a la problematización en sí misma de dichas verdades, sino que se intentará contribuir a la comprensión de que las verdades, por más certeras que se nos aparezcan, pueden y deben ser problematizadas. Esta propuesta de -no aceptación- de las verdades impuestas, consideramos que podría ser aplicada también a las teorías científicas. Por esto, en este trabajo nos propondremos cuestionar lo científico, de la mano de estos conceptos vertidos por los autores que hemos seleccionado. Consideramos que esto debe ser tarea de todo aquel que trabaje en ciencias en general, y desde luego, de todo psicólogo en particular. Cuestionar los preceptos científicos entonces (incluso aquellos que se nos presenten como verdaderos ), es una tarea fundamental para el psicólogo. Nietzsche en relación a esto, aporta una serie de elementos que exponen la necesidad de interpelar, no sólo a la ciencia en particular, sino a todo el paradigma científico en general. Como se plantea en este trabajo, Nietzsche revolucionó el paradigma de su época, y es por tanto éste, otro motivo por el que consideramos que sería importante que Nietzsche tuviera más presencia en nuestra Facultad, e incorporar sus elaboraciones en la formación como psicólogos. Como mencionamos anteriormente, en la Facultad de Psicología no son muchos los programas que abordan a Nietzsche, y por esta razón, este Tfg, así como a mi entender, otros docentes en sus cursos han transmitido, se propone recuperar y difundir en esta Facultad, a este genio y loco pensador que supo adelantarse a su tiempo, y ser uno de los referentes más influyentes del paradigma en que hoy vivimos y que algunos denominan: posmodernidad (Lyotard, 1991). Por último y no menos importante, cabe destacar que lo que motivó originalmente este trabajo, fueron los aprendizajes adquiridos en el curso de Historia de la Psicología en Uruguay y por esta razón, varias de las problemáticas abordadas en este trabajo, se han visto influidas por lo incorporado en dicho curso. A continuación describiremos los apartados que componen el trabajo, a fin de facilitar la posterior comprensión del mismo. 6

7 El trabajo está dividido en cinco apartados y la conclusión: 1) En el primer apartado desarrollaremos algunas conceptualizaciones sobre la denominada posmodernidad (Lyotard, 1991) y expondremos por qué consideramos que Nietzsche es uno de los precursores de este paradigma. 2) En el segundo apartado abordaremos la noción de genealogía, y realizaremos algunas reflexiones genealógicas sobre temas que nos involucran en la actualidad, con el propósito de problematizar algunas verdades oficiales. 3) En el tercer apartado trabajaremos producciones estéticas, la ciencia, y paradigmas científicos. El propósito aquí será problematizar la estética (es decir la conformación de lo real como se verá más adelante), no sólo con el fín de la problematización en sí misma, sino también a fin de despertar en el lector, un interés por reflexionar sobre su propia configuración de lo real. Asimismo, vincularemos la producción estética con la ciencia, y a ésta con la conformación de los paradigmas científicos. El propósito de esto será contribuir a que cada psicólogo, o científico en general, reflexione acerca de sus posibilidades de cuestionar el paradigma científico en que fue producido. 4) En el cuarto apartado trabajaremos la moral. Este será el apartado más extenso e importante del trabajo, porque además de realizar una aproximación conceptual sobre la moral, reflexionaremos sobre diferentes emergentes de carácter moral que nos afectan en la actualidad. Por otro lado, abordaremos la noción del mal desde Nietzsche, en su trabajo sobre Más allá del bien y del mal (2005) y desde los aportes de Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén (1999). 5) Por último trabajaremos tres conceptos interrelacionados: nihilismo, la muerte de dios y superhombre.. 7

8 1- Nietzsche y la posmodernidad. La posmodernidad designa el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas de juego de la ciencia, de la literatura y de las artes a partir del siglo XIX (Vásquez Roca,1: 2011). Se alude aquí al pensamiento posmoderno, vinculándolo estrechamente a Nietzsche, quien es considerado como figura que ha marcado un antes y un después en lo que al pensamiento occidental refiere. La filosofía nietzscheana, ante paradigmas imperantes, cuestiona, derriba y propone conceptualizaciones en torno a lo humano y a éste en relación con su entorno. Según Vásquez (2011) Gianni Vattimo plantea en relación a Nietzsche: (...)en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta (Vásquez Roca, 2011). La anterior cita referida a Vattimo (uno de los exponentes del posmodernismo) coloca el énfasis en la interpretación de los hechos, y no los hechos en sí. Asimismo, permite trazar una relación directa de la interpretación y lo relativo a la verdad, girando ambas en torno al factor subjetivo. La posmodernidad, según Vásquez Roca (2011) y otros, puede caracterizarse por la caída de los metarrelatos. Todos los relatos que, desde una lógica de sentido universal definían formas de ser y estar en el mundo, y que por esto configuraban prácticas sociales, instituciones, ideologías, políticas, relaciones, etc, se empiezan a disolver a partir de la desmitificación de esas realidades ontológicas. La razón, la libertad, el valor del trabajo, la religión, la realidad incuestionable que la ciencia iba desvelando, el lenguaje como medio para explicar la realidad y no como elemento fundante de la misma, son tan sólo algunos de los grandes relatos que ven fin con el paradigma denominado posmodernidad (Lyotard, 1991). Sylvia Montañez (2013) en relación a la modernidad y a la concepción que en ésta se tenía del trabajo plantea: 8

9 ( ) el sujeto humano se realiza, por su acción en el trabajo productivo y creativo, como actor social. La concepción del hombre moderno estaba centrada en el trabajo creativo y productivo, fuente de estructuración psico-social. Desde pensadores como Hegel, es por medio del trabajo y la obra realizada que el esclavo llega a reconocerse como persona; luego, en Marx, la posibilidad de transformación ejercida sobre la naturaleza de la que el ser humano es capaz se alcanza por medio del trabajo. En la concepción freudiana, es por el trabajo que los individuos conforman y definen su actividad psíquica (Montañez, 2013). Según la autora mencionada, en la actualidad se entiende que el trabajo es tan solo una vertiente por las que el sujeto humano se realiza. Hay otra serie de dimensiones que también son decisivas como la familia, la educación, el medio ambiente, el arte, la salud, los medios de comunicación, el urbanismo, etc. Sin embargo, como puede verse en la cita, en la modernidad se pensaba el trabajo como el elemento central de nuestra conformación como individuos. Por otro lado, Modzelewski (2012) plantea que Ihab Hassan, representante del posmodernismo norteamericano, propone algunas nociones sobre la fragmentación de la ontología del sujeto, afirmando que la universalidad de cualquier acto humano, está ligada a la tiranía de las totalidades: Es un momento antinómico, que asume un vasto desmantelamiento en el pensamiento de Occidente [...] Digo "desmantelamiento" a pesar de que ahora otros términos son de rigor: por ejemplo, deconstrucción, descentramiento, desaparición, diseminación, desmitificación, discontinuidad, diferencia, dispersión, etc. Tales términos expresan un rechazo ontológico del sujeto tradicional en sentido pleno, del cogito de la filosofía occidental. Expresan, también, una obsesión epistemológica con los fragmentos o las fracturas, y el correspondiente compromiso ideológico con las minorías políticas, sexuales o lingüísticas. Pensar bien, sentir bien, actuar bien, leer bien, de acuerdo a esa episteme del desmantelamiento es rehusar la tiranía de las totalidades; la totalización en cualquier empresa humana es potencialmente totalitaria. (Modzelewski, 2012) Hassan sugiere por tanto, que la posmodernidad, tiende a caracterizarse por apartarse de todo tipo de totalización. Modzeleswki (2013) plantea que se trata de un pluralismo irreductible que se centra en la multiplicidad y la contradicción, más que en la dicotomía simplista. Rechaza toda lógica de sentido universal, aludiendo al carácter local de todo pensamiento. La multiplicidad se contrapone a toda lógica identitaria, tan característica de la modernidad. Tomemos como ejemplo los aportes de Judith Butler sobre identidad de género, y reflexionemos sobre las posibles repercusiones que habría tenido en el pensamiento moderno. Butler plantea que la identidad de género, es decir, el reconocerse como hombre o como mujer, no es una esencia, algo que nos viene dado, El cuerpo no es una realidad material fáctica o idéntica a sí misma; es una materialidad cargada de significado (Guerra, 4: 2014). No tiene una identidad, sino que es el carácter performativo lo que va construyendo en cada contexto la noción de género. Dicho de otro modo, no es una esencia sino un hacer. El discurso 9

10 compone el constructo y su performatividad produce las nociones de hombre y mujer que en la repetición histórica de esos roles identitarios, establece una aparente materialidad de aquello que es discursivo. No es posible diferenciar el cuerpo del discurso, porque no puede jamás el lenguaje expresar la realidad. La construye performativamente. Esta noción de identidad de género, ha sido expuesta con el propósito de ilustrar una de las grandes diferencias entre la modernidad y la posmodernidad. Consideramos que los planteos de Butler no habrían trascendido en un pensamiento moderno, que lo que buscaba era la clasificación, el encasillamiento, y la identidad de todo ente. No obstante, Nietzsche, como pensador adelantado a su tiempo histórico, se mostró siempre contrario a toda esencia identitaria, afirmando que todo aquello que percibimos como realidad, son metáforas que con el repetido uso a lo largo del tiempo, se terminan solidificando, creando así una falsa ilusión de identidad material. Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas sino como metal (Nietzsche, 1998). Otro elemento representativo de la modernidad fue su ambición por la objetividad. Tanto la ciencia como la filosofía, debían asegurarse de que su subjetividad no contaminara la percepción del objeto estudiado, o de aquello sobre lo que se pretendía reflexionar. Todo conocimiento que pretendiese considerarse científico o válido, debía cumplir estrictamente con una metodología que asegurara un grado total de objetividad. En la llamada posmodernidad (Lyotard, 1991), fruto de cambios histórico-sociales y políticos, se entiende que es imposible acceder a la esencia del objeto, así como tampoco es posible ser objetivos. Al nombrar el objeto, ya se lo está cargando de significados subjetivos. Sin embargo, en las concepciones que nos ha dejado la modernidad, y que aún siguen latiendo vigentes, se consideraba posible hacer ciencia o reflexionar, dejando de lado la subjetividad para alcanzar la pureza y la esencia del objeto. También sobre esto, supo Nietzsche refutar a su época y expuso la imposibilidad de todo pensamiento objetivo. Expongamos tan sólo a modo de ejemplo, dos citas que dan cuenta de esto: 10

11 Poco a poco he ido descubriendo que hasta hoy toda la gran filosofía ha sido una especie de confesión personal del autor (aunque él no lo haya pretendido ni tampoco haya tenido conciencia de ello), algo así como sus memorias (Nietzsche, 2005). (...) no se trata de una realidad estática, objetiva. En cambio, todo lo que conocemos es a través de nuestra experiencia, de tal manera que la verdad nuestra verdad no está objetivada, como las obras de arte de los griegos apolíneos, sino que vive en nosotros, con nuestro propio cuerpo, a partir de nuestros sentidos, pasando por los impulsos y nuestras vivencias. Es nuestro propio cuerpo el que le da vida a la verdad; sin él no hay verdad posible, al igual que sin el cuerpo humano no sería posible la ejecución de un instrumento musical, o una danza. (Modzelewski, 2012). Siguiendo con nuestras consideraciones sobre los enfrentamientos conceptuales más representativos entre la modernidad y la posmodernidad, abordaremos ahora lo que algunos autores denominan la ética de la metafísica (Blanco, 2007). Según Blanco, Vattimo plantea que a lo largo de la historia, la ética había sido teorizada a partir de conceptos metafísicos: el bien, la verdad, los imperativos universales, etc. Estos conceptos caen en nuestra cultura occidental a partir de la posmodernidad. Vattimo propone entonces, crear una ética de la interpretación. Es decir, no una ética metafísica basada en principios universales, estáticos y aplicable a todos los casos, sino una ética basada en la singularidad. Sugiere que cada caso sea interpretado según sus singularidades. Para Vattimo, la ética estaría fundada en una hermenéutica nihilista. En la posmodernidad, palabras como verdad, realidad, sujeto ética ser, etc; un sinfín de proposiciones fuertes y fundantes que la metafísica había establecido parecen ser ahora reestructuradas fuera de todo fundamento fuerte. Para Vattimo una ontología nihilista, será la caracterización fundante-desfundante más propia de la actual actividad filosófica en la tardomodernidad. Sin embargo esto mismo, lo que para algunos podría representar una especie de relativismo total, parece presentarse, sobre todo para nuestro filósofo, como una posibilidad ética. Una posibilidad que se abre dialógicamente a la otredad, lo diverso, lo plural, que se encuentra fuera de las estructuras tradicionales de justificación metafísica (Blanco, 2007). Al igual que Vattimo, Nietzsche propone en sus trabajos sobre moral, la ruptura con toda ética universal y metafísica. En su Gnoseología considera que no hay hechos, sólo interpretaciones; con esto niega la posibilidad del conocimiento metafísico; la misma tiene que dar paso a la interpretación como retórica hermenéutica. El ser se hunde en la nada, Dios está muerto, existe el eterno retorno y el hombre; el hombre se salva de este fatalismo por la voluntad de vivir, entendiendo la vida como fuerza y voluntad de poder, con los que se impone al curso cíclico de las cosas (Lora, 2006). 11

12 Con respecto a las principales diferencias entre los dos paradigmas abordados en este apartado, encontramos que otra característica de la modernidad que pasa a ser vigorosamente cuestionada en la posmodernidad, será la razón. Desde las ciencias duras como la física surgen teorías como la teoría de la relatividad, o la física cuántica, que desmantelan la idea de que mediante la razón y la ciencia, podíamos llegar a explicar cualquier tipo de fenómeno. La razón, que la modernidad enaltece como medio por el cual seríamos capaces de alcanzar la comprensión de la esencia de las cosas, empieza a ser percibida cada vez más, como algo que no puede disociarse de un saber-poder, que a nivel mundial se establece a partir de mecanismos disciplinares como la escuela, la cárcel, el cuartel, el hospital o el manicomio, tal como plantea Foucault (2003). El poder-saber moderno es un mecanismo que encierra y promueve la vida dentro de los cauces preestablecidos. Esta razón moderna se ve doblada de un discurso político en el que los ideales de igualdad, libertad y fraternidad son proclamados en las leyes e imposibilitados por los reglamentos que desarrollan dichas leyes. La mayor libertad está ligada a la mayor sujeción; la igualdad legal esconde una pluralidad creciente de desigualdad y discriminación; la fraternidad oculta la sumisión y la explotación. Nuevas prácticas vitales y nuevas formas de saber desarrolladas por movimientos sociales nuevos, portadores de nuevas necesidades y nuevas experiencias, han roto el corsé de la razón moderna y han dado lugar a un empleo de la razón plural (Chalmers, 2012). En resumen, como se ha podido mostrar en este apartado, los aportes de Nietzsche para transformar el paradigma vigente de su época fue decisivo. Consideramos que muchos de los elementos representativos de nuestro paradigma actual, no habrían sido posible de no ser por los revolucionarios aportes de este visionario pensador que supo colocarse más allá, no sólo del bien y del mal, sino de toda su época. 2- Genealogía Cómo justificar que se sabe más que Dios?[...] se debe generar una Nueva Biblia, que recoja los sentimientos que el desamparo de la misma deja y hacerlos propio. Por lo que debe connotar lo mismo: moral, buen juicio, el bien común. Sea desde la filosofía o desde la ciencia estos cánones son los que se buscan. Y es así como adquiere supremacía la palabra. Por lo cual era necesario un nuevo diccionario. Una nueva forma de semantizar. Nuevas parábolas, nuevos sinónimos. Preñar a la Lengua. Darle libertad (Hereñú, 2003). En el punto que aquí comienza, abordaremos uno de los grandes aportes de Nietzsche a la filosofía, la historia y al pensamiento posmoderno en general, (el cual será posteriormente retomado por 12

13 grandes pensadores del siglo XX, siendo entre ellos el más destacado Michel Foucault). El aporte al que hacemos referencia es a su metodología de historización genealógica. La genealogía propuesta por Nietzsche, es una metodología de análisis de procesos históricosociales, que rompe con la forma tradicional de hacer historia. Adentrémonos en este concepto: Foucault, en su texto: "Nietzsche, genealogía e historia"(1980) plantea: La genealogía es gris; es meticulosa y pacientemente documentalista. Trabaja sobre sendas embrolladas, garabateadas, muchas veces reescritas. Paul Ree se equivoca, como los ingleses, al describir las génesis lineales, al ordenar, por ejemplo, con la única preocupación de la utilidad, toda la historia de la moral: como si las palabras hubiesen guardado su sentido, los deseos su dirección, las ideas su lógica; como si este mundo de cosas dichas y queridas no hubiese conocido invasiones, luchas, rapiñas, disfraces, trampas. De aquí se deriva para la genealogía una tarea indispensable: percibir la singularidad de los sucesos, fuera de toda finalidad monótona; encontrarlos allí donde menos se espera y en aquello que pasa desapercibido por no tener nada de historia --los sentimientos, el amor, la conciencia, los instintos--, captar su retorno, pero en absoluto para trazar la curva lenta de una evolución, sino para reencontrar las diferentes escenas en las que han jugado diferentes papeles (Foucault, 1980). Así pues, la genealogía debe procurar romper con la historia de los grandes relatos, con la historia monumental. En la cita de Foucault referida a la genealogía nietzscheana, se critica la historia lineal, de izquierda a derecha con "la curva lenta de una evolución" (Foucault, 7: 1980), donde siempre un hecho oficia de causa de un siguiente hecho que se encuentra situado en un punto posterior de la línea recta, el cual a su vez genera uno nuevo y así sucesivamente. En relación al fragmento que dice: como si las palabras hubiesen guardado su sentido, los deseos su dirección (Foucault, 7: 1980), Nietzsche plantea que los filósofos piensan siempre de manera ahistórica. Afirma que caen en el error de pensar el pasado, con las condiciones de producción de sentido que existen en el presente. El trabajo genealógico propuesto por Nietzsche nos advierte con énfasis, que no hay un origen, sino que hay una serie infinita de factores cuasi invisibles, que intervienen para que se produzca un determinado acontecimiento. Sylvia Montañez (2013) por su lado, también cuestiona el proceso lineal y secuencial (fundado por un punto de origen) con el que los relatos pretenden explicar los sucesos: El continuo-discontinuo y vertiginoso movimiento de los acontecimientos, aunque la reflexión aspire a colocarlos en un proceso lineal y secuencial, está signado por desviaciones, rupturas y fallos de apreciación; historia humana que no implica el desenvolvimiento de las significaciones en proceso. Por más que se busque la integración y la comunión de los sucesos, prima la sorpresa, la convulsión e irrupción que da cuenta de nuevos comienzos como de inagotables derrotas, de atavismos, de herencias, 13

14 de incomprensiones, de sucesos que emergen en su singularidad y en los que, en lugar de proceso evolutivo, las diferentes escenas se suscitan sin que sea posible alcanzar el punto de origen de su emergencia (Montañez, 2013). Por tal motivo, es importante el trabajo meticuloso, gris y paciente al que refiere Foucault. Sólo así, nos podremos adentrar en las prácticas más ínfimas, más inadvertidas, y seguir su proceso. Es así que Foucault tomará esta metodología genealogista para desarrollar su producción investigativa. No buscará analizar la historia de los metarrelatos, sino que elegirá prácticas de existencia concreta. Además cada práctica será investigada en su especificidad: la sexualidad, la locura, la cárcel, etc. Una vez elegida una práctica para ser investigada, la seguirá genealógicamente desde sus sentidos más ínfimos, minúsculos y cotidianos. Por qué Nietzsche genealogista rechaza, al menos en ciertas ocasiones, la búsqueda del origen (Ursprung)? Porque en primer lugar uno se esfuerza en recoger la esencia exacta de la cosa, su posibilidad más pura, su identidad cuidadosamente replegada sobre sí misma, su forma inmóvil y anterior a lo que es externo, accidental y sucesivo (Foucault, 1980). En la historia monumental las cosas siempre parecen tener un origen resplandeciente. Divino o terrenal, pero siempre majestuoso. Según Nietzsche sin embargo, el origen suele ser mucho más irrisorio, problemático y azaroso de lo que muestra la historia oficial. Ilustremos esto con un ejemplo sobre las naciones de América Latina: La mayor parte de los relatos que dan cuenta de la historia del surgimiento de estas naciones, son el resultado de UN héroe nacional, (y en el mejor de los casos, otros secundarios), que, con su grandeza, consiguieron expulsar a los opresores. No es llamativo que en todos haya UN sólo héroe? Para poder problematizar esta historia grandilocuente de los acontecimientos, Foucault propondrá un análisis genealógico mediante un juego de palabras: "la verdad del pasado, o el pasado de la verdad" (Irrazabal, 2015). Según Foucault, en la historia oficial, se narra la verdad del pasado. Como si en algún punto del pasado se encontrara la verdad, el origen, que luego se desplegó y generó el presente que tenemos hoy. En el pasado de la verdad, (que es sobre lo que pretende investigar la genealogía), lo que se busca es indagar acerca de la pluralidad de azares, de lucha de intereses, de saberes dispersos, etc, que provocaron la composición de aquello que se investiga. En relación a esto, Foucault (1980) propone: (...) Si el genealogista se toma la molestia de escuchar la historia más bien que de añadir fe a la metafísica, qué descubre? Que detrás de las cosas hay "otra cosa bien distinta": no su secreto esencial y sin fecha, sino el secreto de que no tienen esencia, o de que su esencia fue construida pieza a pieza a partir de figuras extrañas a ella. La razón? Que ha nacido de una forma del todo "razonable, -del azar- 14

15 El apego a la verdad y el rigor de los métodos científicos? De la pasión de los sabios, de su odio recíproco, de sus discusiones fanáticas y siempre reanudadas, de la necesidad de vencer, -armas lentamente forjadas a lo largo de las luchas personales-. Y sería la libertad, en la raíz del hombre, lo que le liga al ser y a la verdad? De hecho, sólo es una "invención de las clases dirigentes (Foucault, 1980) De modo que la genealogía busca quebrar el contenido pomposo y resplandeciente de la historia monumental: "como si este mundo de cosas dichas y queridas no hubiese conocido invasiones, luchas, rapiñas, disfraces, trampas" (Foucault, 7: 1980). La idea que sugiere este fragmento, es que en la historia oficial se deja de lado lo problemático de la conformación de cualquier cosa, lo caótico y revoltoso de su producción. Cabe decir sin embargo, que la historia monumental tiene su dimensión utilitaria para los Estados. Pensemos por ejemplo en nuestra República Oriental del Uruguay, con su plaza Independencia y el monumento de Artigas en el centro de la misma. Por qué se encuentra el monumento de Artigas en la plaza Independencia?. Algunos autores, entre ellos Ana Ribeiro (El Observador, 2013) y Daniel Abelenda (2015), plantean que Artigas no estaría directamente vinculado con nuestra independencia. Hacía más de cinco años que había sido exiliado a Paraguay, cuando en 1825 se realiza la Declaración de Independencia en la ciudad de Florida (cuando aún transcurría la guerra con Brasil). Según plantea Abelenda (2015), el contenido de la declaratoria dista mucho del ideario de Artigas en tanto que éste habría mostrado en correspondencias su afinidad a un sistema federal en el que cada Estado tuviera su propia constitución. Por otro lado, El Observador afirma que según Ana Ribeiro La construcción de Artigas como héroe uruguayo es una construcción historiográfica a lo largo del tiempo[ ] Si este pueblo necesito un héroe de dimensión nacional que fuera la cara y la forma didáctica visible de expresar cosas que queríamos ser, bueno, es atendible. No se invalida por decir que lo convertimos en un héroe uruguayo a lo largo del tiempo, cuando en realidad uruguayo no fue porque Uruguay no existía y él no soñó con eso que finalmente devenimos en ser. (El Observador, 2013). Como se puede apreciar, la conformación de un Estado parece necesitar muchas veces la creación de un héroe que haya luchado por dicha conformación. Es por esto que la historia monumental suele narrar historias que dan cuenta de una heroicidad casi comparable con las de David, luchando con sólo una honda en su mano, contra el gigantesco Goliat. Otro ejemplo de esto puede verse cuando se narran las grandes hazañas de los 33 orientales llegando a la playa la Agraciada. En un acta elaborada por la junta departamental de San José (2010), que pretende esclarecer algunas narrativas populares, se afirma que no eran 33, sino que eran más y se eligió ese número por ser un número símbolo para los masones. No eran orientales sino que 15

16 provenían de diversos lugares. Y no llegaron a la playa la Agraciada, sino que lo hicieron en la playa la Graseada. Dicho nombre, lo recibía la playa por ser la desembocadura de las grasas de los campos de un grupo de Vascos (Junta departamental de San José, 2010). Como hemos intentado exponer entonces, la historia monumental cumple una función utilitaria para los Estados. Tal vez por esta razón, es que no parece haber una predisposición por parte del Estado Uruguayo para realizar una historización genealógica de nuestra conformación como país. 3- Creaciones estéticas, ciencia y paradigmas científicos La palabra estética proviene etimológicamente del griego (αισθητικος), y significa sensación o percepción (Palomar, 2013). La relación entre la estética y la existencia en Foucault y Guattari no está ni exclusivamente ligada al arte ni implica al arte como práctica institucionalizada. Al contrario, la estética misma conforma un modelo de existencia que hace patente las relaciones transversales entre los sujetos y los objetos y entre las fuerzas corpóreas e incorpóreas que, en conjunto, configuran lo real (Brunner,C., Nigro, R. y Raunig, G., 2012). Así pues, la palabra estética, está vinculada a cómo percibimos las cosas, es decir, a aquello que día a día tenemos internalizado como la realidad. Introduzcamos un ejemplo de esto para facilitar la comprensión: cómo se dictan las clases en primaria y secundaria en la inmensa mayoría de países? Se dictan con un docente parado (o sentado) frente a sus estudiantes, los cuales se encargan de aprender lo que el primero enseña. Es esa la única forma que tiene un estudiante de primaria o secundaria de aprender? Nosotros creemos que no. Hay infinidad de maneras. Sin embargo hay un ejercicio estético que diagrama la estética de la enseñanza. Organiza y dispone los cuerpos en el espacio. Éstos se colocarán de acuerdo a una estética que configura la forma en que se enseña en escuelas y liceos. Acuden los estudiantes por ejemplo a este tipo de instituciones en la madrugada? No. Hay una configuración estética del tiempo que define que a esa hora los niños deben dormir. Por lo tanto, problematizar las creaciones estéticas de la historia, trata pues, de problematizar la conformación de lo real. ciencia: A continuación, nos propondremos problematizar algunas creaciones estéticas vinculadas a la 16

17 Podríamos iniciar por decir que, del mismo modo que la historia oficial suele contar que la liberación de los países tiene un origen suntuoso, con héroes y victorias en batallas imposibles, sucede también de modo similar, que en la ciencia también se narran historias de orígenes fabulosos. Reflexionemos a modo de ejemplo, en el relato que se transmite acerca de la ley de gravitación universal a nivel escolar, y por qué no, también a nivel de secundaria en nuestro país: Lo que generalmente se narra es que a Newton lo golpeó una manzana que cayó del árbol, y gracias a eso pudo entender el funcionamiento de todo el Universo. La narrativa parece decir que a raíz de ese hecho, Newton pudo explicar por qué se mueven los planetas de la forma en que lo hacen alrededor del sol, o por qué se cae un objeto al suelo si lo soltamos. En el texto el lenguaje de los vínculos. De la independencia absoluta a la autonomía relativa (1995), Denise Najmonovich plantea que lo que en realidad hizo Newton fue descubrir cuáles son los cálculos e inferencias que se aplican a la ley de gravitación Universal. Es decir, al cómo se caen. Sin embargo el por qué se caen o por qué determinadas partículas se atraen entre sí a cierta velocidad dependiendo de sus masas y su distancia, eso no lo supo explicar. Cabe aclarar que Newton supo que no podía explicar por qué un objeto cae al suelo si es soltado en el aire. Sólo pudo encontrar una fórmula que halla el cómo caen los objetos, y llamó a esa fórmula la ley de gravitación universal. La imposibilidad de acceder a ese conocimiento, según la autora, fue sufrida por Newton como una frustrante imposibilidad cognoscitiva. Por tal motivo determinó que eso era incognoscible para el ser humano. Sin embargo, la historia oficial olvidará esa frustración cognoscitiva, y terminaremos explicando el por qué, a través del cómo sin que falte nada en el medio. Siguiendo ahora con la problematización de la producción estética de la ciencia, a nuestro entender, en algunos casos el éxito o fracaso de una ciencia, no depende sólo de la veracidad de los hallazgos o del grado de objetividad y profundidad que alcanza una ciencia, sino que hay múltiples factores que intervienen a la hora de generar que una teoría o metodología prevalezca por sobre otras. Debido a esta razón, consideramos que la genealogía puede también aquí, ser utilizada para problematizar la validez o la continuidad del uso de una ciencia. El quehacer de la genealogía puede también, estar vinculado a quebrantar lo que Kuhn (2004) denominó la ciencia normal. Ciencia normal refiere a la producción científica que se lleva a cabo del modo en que es aprobada por la comunidad científica en un momento histórico dado. No sólo en sus métodos, teorías y técnicas, sino también sobre dónde pone su foco. Es decir, sobre qué cosas son dignas de ser tomadas para desarrollar una ciencia sobre ello. Expongamos tres casos de esto en distintos períodos históricos: Pensemos por ejemplo en las grandes dificultades a las que tuvo que enfrentarse Galileo Galilei (las cuales casi le cuestan la vida) cuando intentó revolucionar su paradigma exponiendo las pruebas del sistema heliocéntrico. En 1663 fue obligado a retractarse públicamente de lo que había afirmado. (Aunque luego la leyenda cuente que después de retractarse dijo eppur si muove ) (Ruiz-Healy, 2017). 17

18 Pensemos también acerca del recaudo con que un científico debía abordar la sexualidad en el siglo XIX. En Historia de la sexualidad. La voluntad de saber (1998) Foucault plantea que los primeros demógrafos y psiquiatras del siglo XIX debían pedir perdón por el sólo hecho de abordar temas tan bajos y fútiles como la sexualidad. Y por qué no, pensemos incluso en la actualidad, las dificultades que tiene un científico de hacer ciencia sobre la muerte. En genealogía del racismo (1996), Foucault plantea que la muerte ocupa un lugar tabú, dado que el poder condena al mutismo aquello que no puede controlar: ( ) todos saben que la gran ritualización pública de la muerte desapareció, o en todo caso se fue cancelando, desde fines del siglo XVIII. A tal punto se canceló que hoy la muerte -al revés de lo que sucedía antes- ha llegado a ser algo que se esconde, la cosa más privada y vergonzosa, dejando así de ser una de las ceremonias fulgurantes donde participaba, aparte de la familia y el grupo, casi toda la sociedad. En forma extrema se podría creer que hoy la muerte es más objeto de tabú que el sexo (Foucault,1996). Quizás (y esto es tan sólo un planteo posible) podría pensarse que es por este lugar de tabú que ocupa la muerte, que en la actualidad no se desarrollan teorías científicas sobre la muerte. Y aquellas prácticas como el espiritismo, la regresión a vidas pasadas,(entre otras) que alguna vez han pretendido proponerse como un saber científico, han quedado relegadas fuera del mismo (Myriel, 2015). Retomando ahora las conceptualizaciones sobre ciencia normal, Kuhn (2004) plantea que la ciencia normal suele colocar su foco de atención en trabajar sobre aquellos problemas que la propia ciencia normal no ha podido resolver. Es decir, no busca crear nuevos problemas a resolver, sino que pretende resolver los ya existentes.. En este ensayo, "ciencia normal" significa investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior" (Kuhn, 33: 2004). Según Kuhn (2004), la ciencia normal compone paradigmas científicos. Y los resultados obtenidos en una investigación normal, contribuyen a consolidar dicho paradigma. "Una investigación histórica profunda de una especialidad dada, en un momento dado, revela un conjunto de ilustraciones recurrentes y casi normalizadas de diversas teorías en sus aplicaciones conceptuales, instrumentales y de observación. Esos son los paradigmas de la comunidad revelados en sus libros de texto, sus conferencias y sus ejercicios de laboratorio" (Kuhn, 2004). 18

19 Kuhn señala entonces que una investigación histórica profunda puede aportar elementos que ayuden a entender cómo se configura un paradigma científico. De esta forma, dicha investigación profunda (lo que nosotros llamamos una investigación genealógica) puede ser una herramienta útil para problematizar la validez o continuidad de un modelo o paradigma de ciencia, en tanto que pone al descubierto componentes de su producción para ser cuestionados. Desde luego que cuestionar un paradigma cuando se es parte del mismo, no es tarea fácil. No sólo por las dificultades que implica crear algo radicalmente nuevo, sino porque además supone el riesgo de no ser aceptado por la comunidad científica que integra el paradigma del momento (en el caso de Galileo, dicho riesgo incluía su propia vida). Volviendo ahora a Nietzsche, consideramos que él, se colocó en las antípodas de su paradigma. La mayor parte de su producción impone, irrumpe y crea un paradigma de pensamiento revolucionariamente nuevo, el cual es tomado y aceptado por pensadores muy posteriores a él. Por otra parte, el mérito de Nietzsche y de cada científico o pensador que revoluciona su paradigma, es que no sólo aporta con sus producciones teórico-científicas, sino que promueve en futuras generaciones, la convicción de que romper el paradigma imperante, es siempre posible si el científico/pensador se atreve a desafiar los esquemas preestablecidos, y a desobedecer la producción estética en la que ha sido producido. 4- La moral Para desarrollar el tema que nos convoca en este apartado, antes de continuar reflexionando acerca de alguno de los textos de Nietzsche, se expondrá muy brevemente lo que han planteado acerca de la moral, algunos pensadores referentes en el tema a lo largo de la historia: Para Sócrates, la moral está vinculada al conocimiento. Las malas acciones son el resultado de no conocerse a uno mismo. Cuando uno se conoce a sí mismo, logra identificar las acciones virtuosas y correctas que cada uno puede realizar (Fantini, 2012). Kant por su lado, hablará sobre la Ley moral. Para este autor la moral no debe venir dada de afuera. Es decir, no se trata de incorporar una moral enseñada por otros, sino que es a través de la razón que uno debe comprender lo que implica obrar correctamente (Zamudio y Castorina 2016). Para Marx, el bien y el mal no son universales sino que son el producto de un contexto histórico. A diferencia de otros autores Marx no pone el énfasis en los aspectos teóricos del concepto, sino en la práctica. Propondrá que, para que en una sociedad prevalezca el bien y la justicia, lo primero que hay que transformar son las desigualdades materiales de los individuos (Olivé, 2017). 19

20 Actualmente, esta premisa cobra especial importancia por la situación global del mundo, y se coloca en el debate de dos posiciones que pretenden ser antinómicas. Según Martínez (2015), Nancy Fraser, diferenciándose de los planteos de Honneth, plantea que en la actualidad una de esas dos posiciones sugiere que para que haya justicia social, lo esencial es el reconocimiento de las diferentes identidades que abran el camino hacia la igualdad social. La otra posición, según la misma autora, afirma que el camino hacia la igualdad social sólo puede venir de la mano de una mayor equidad en la redistribución de la economía. De acuerdo a Fraser, estas dos posiciones no son antinómicas. En muchos casos la falta de reconocimiento social, produce exclusión, lo cual repercute en una inequidad económica. La propuesta de Fraser es lograr que ambas teorías se apliquen en conjunto con el propósito de disolver su falsa antinomia. Axel Honneth por su lado, le reclamará a Fraser que de todos los conflictos existentes, sólo escoge los que han tenido repercusión a nivel público. Asimismo considera que Fraser, de todos los movimientos políticos que giran en torno a la identidad, sólo tomará aquellos que persiguen objetivos por medios legítimos. Aquellos que, (como por ejemplo los nacionalistas), no son grupos pacíficos, no serán tenidos en consideración para Fraser (Martínez, 2015). Conceptualizaciones sobre la moral: Únicamente gracias al olvido de ese primitivo mundo de metáforas, a la solidificación y petrificación de una masa de imágenes que en un tiempo brotó cual lava incandescente del poder primario de la imaginación humana, a la creencia irreductible de que tal sol, tal ventana, tal mesa es una verdad en sí, en una palabra, únicamente en virtud del hecho de que olvida su condición de sujeto, de sujeto artísticamente creador, el hombre vive con alguna tranquilidad, seguridad y consecuencia; si pudiese escaparse aunque más no fuera por un instante de la cárcel de esta creencia, se acabaría al momento su "conciencia de sí mismo". Le cuesta admitir ante sí mismo siquiera que el insecto, el pájaro perciben muy otro mundo que el ser humano y que no tiene sentido preguntar cuál de las dos percepciones del mundo es más justa, toda vez que para resolver esta cuestión debiera aplicarse el criterio de percepción justa, es decir, un criterio que no existe (Nietzsche, 1998). En una propuesta intencionalmente paradójica, hemos iniciado esta conceptualización sobre la moral, con una cita proveniente del texto sobre verdad y mentira en sentido extramoral (Nietzsche, 1998). Y esto se debe a que, realizar un trabajo centrado en Nietzsche, que se proponga definir o conceptualizar la moral, puede resultar una contradicción en sí misma. Incluso para quien la escribe. A lo largo de su producción, Nietzsche deja claro que para él, la mejor forma de transmitir ideas no es a través de conceptualizaciones o definiciones, sino a través de metáforas, aforismos y poemas. Un profesor de literatura planteó en una clase, que la poesía es aquello que sugiere, no aquello que dice. Hay más poesía en la canción que dice: "y que no me digan en la esquina el venado" que en aquella 20

21 que dice: "abrázame, apriétame, acaríciame", decía el profesor para completar su explicación acerca del aspecto sugestivo que debe contener la poesía para despertar ideas. Al igual que el profesor de literatura, Nietzsche consideraba que la palabra dicha linealmente como concepto, encierra, captura, y se ve indefectiblemente adherida a su connotación social que obtura las posibilidades de interpretación creativa por parte de quien escucha o lee (Rivera, 2006). Por esta razón, escribe la mayor parte de su obra en un formato aforístico. Un aforismo promueve un pensamiento y una posibilidad interpretativa pluralista. El aforismo permite desarrollar el arte de interpretar. A pesar de que no vamos entonces exactamente en la línea de la propuesta de Nietzsche, intentaremos desarrollar conceptualizaciones consensuadas que se propongan alcanzar una aproximación sobre la noción de moral. Si bien los diccionarios distan mucho de alcanzar la veracidad de un concepto, iniciaremos por ver algunas definiciones de moral que propone el organismo rector de los usos de la palabra en nuestra lengua castellana: la Real Academia Española (2001). Moral: 1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto de vista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de su vida individual y, sobre todo, colectiva.2. adj. Conforme con las normas que una persona tiene del bien y del mal.3. adj. Basado en el entendimiento o la conciencia, y no en los sentidos.4. adj. Que concierne al fuero interno o al respeto humano, y no al orden jurídico.5. f. Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican.(...) (R.A.E., 2001). Cabe destacar que si bien el concepto tiene diferentes acepciones, varias de ellas refieren a la noción de bien y de mal, y es sobre éstas nociones que pondremos el foco en este apartado. Por otro lado, se destaca también que la acepción número 5 de la R.A.E. (2001) propone que la moral no sólo refiere al concepto, sino que también hay una doctrina, que aparentemente se encarga de definir, a modo de voz oficial, qué es el bien y qué es el mal, lo cual, como veremos más adelante, es algo a lo que Nietzsche se opone con gran firmeza. En otro orden de cosas, Nietzsche planteará la importancia de abordar la moral intentando evitar los juicios simplistas o superficiales. Es así que afirmará: No se es buen observador cuando solamente se observa la mano que mata y no quien la dirige. (Nietzsche, 2005, p. 65) En la cita que precede estas líneas, consideramos que Nietzsche nos alerta sobre la posibilidad de que, cuando abordamos un tema sobre el que pretendemos reflexionar, abordamos sus aspectos más visibles, más fáciles de ver, los que ejecutan (en sentido metafórico) una determinada situación. 21

The Nun (2018) | Watch in HD | 23 abr 2018